Fahreneit 451 Ray Bradbury ; Mirabito Milena 2º C.B.U "A" IMAM

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Fahreneit 451 Ray Bradbury ; Mirabito Milena 2º C.B.U "A" IMAM

Mensaje  MileMirabito el Dom Sep 16, 2012 9:30 pm

Ray Bradbury era, posiblemente, el mejor escritor de historias de ciencia ficción. En estas, no sólo se necesita de la vista para leerlas, sino también se precisa el buen uso de la imaginación para fantasear cómo y donde ocurre lo que uno está leyendo. No nos olvidemos de la concentración, ya que el autor utiliza varios recursos de estilo (cómo antítesis, sinestesia y metáforas) que sirven para que uno comprenda lo que el libro te quiere decir, y no sólo leerlo y que sea “lo que quedó, quedó”. No, porque estaríamos desperdiciando las enseñanzas y valores que te dejan los libros. Una de sus mejores obras, que no es excepción de lo dicho, es Fahrenheit 451, la cual se encuentra divida en 3 partes. “La temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde”; así es la frase con la que Ray Bradbury empieza el libro. Empleando el recurso de estilo sinécdoque (parte por el todo), el autor explica qué quiere decir el título y porqué se relaciona con la novela. En este horrible y gris futuro incierto en el que ocurre la narración, los bomberos son muy pocos parecidos a los de esta época. Se podría decir que el autor hizo esta novela basada en una gran antítesis, porque los bomberos no apagan incendios, como usualmente hacen desde siempre; sino que los provocan. Incendian los libros que hacen reaccionar a la gente sobre la realidad que están viviendo, ya que en ese país está prohibido pensar. Están obligados a ser felices. La parte más interesante de esta novela es cuando Montag, un humilde bombero casado, corre por su vida, ya que el cuartel en donde él antes trabajaba van a quemar su casa por obtención de libros. Porque su propia esposa Mildred lo acusó al cuartel por culpa de un descuido del protagonista de leerle a ella y a sus amigas fragmentos de libros. Pero en ese “error” él se dio cuenta de que en realidad es dos personas en una. El autor, mediante una metáfora (ya que no se pueden ser dos personas al mismo tiempo) quiere explicar que en la segunda parte de el libro (La criba y la arena) Montag se ve así mismo como alguien que no sabe nada, pero que sospecha que es un tonto y, a la vez, Fober, ya que al hablarle constantemente mediante un aparato que se coloca en la oreja, pareciera que esta en su mente haciéndole compañía. Fober es su principal ayuda para comprender que le está pasando; era un profesor de Literatura retirado, cobarde pero aún fuertemente interesado por los libros e indignado por la realidad en la que están viviendo. Fober también lo ayuda a refugiarse del Sabueso Mecánico (es una sinestesia ya que un sabueso no puede ser mecánico, porque es un animal de carne y hueso, lo que trata de decir el autor con “sabueso mecánico” es que es una máquina que no piensa o hace por sí misma, pero que tiene forma del animal porque busca a los delincuentes o prófugos que el cuartel de bomberos le indica; para hallarlos y matarlos con su aguja llena de procaína). Porque el protagonista, además por tener y leer libros, es acusado culpable de la muerte de Beatty, su jefe que siempre sospechó de él. Pensaba que escondía algo. Finalmente hizo que Montag destruyera su propia casa con un simple lanzallamas; con el cual unos momentos después quema vivo a Beatty. “Montag entró en el dormitorio y disparó dos veces, y las camas gemelas se volatilizaron exhalando un susurro, con más calor, pasión y luz de las que él había supuesto que podían contener. Montag quemó las paredes del dormitorio, el tocador, porque quería cambiarlo todo, las sillas, las mesas, y, en el comedor, los platos plástico y de plata, todo lo que indicara que él había vivido allí, en aquella casa vacía, con una mujer desconocida (...)” (Pág 128). En esta descripción de lo que fue el incendio de la casa del protagonista, el autor utiliza el recurso asíndeton para enumerar todo lo que quemó y acelerar la acción. “Y como antes , era bueno quemar” (Pág. 128) con esto, el autor (con la ayuda de un heterostiquio) da a entender de que alguna forma Montag disfrutó hacerlo, ya que como dijo Beatty: “Su verdadera belleza es que destruye responsabilidad y consecuencias” (Pág. 127) (refiriéndose al porqué es atractivo el fuego) ya que el protagonista piensa que cometió el error de dejar de que su casa y su esposa, para él, queden vacías. Mientras que él corre por su vida lejos de la cuidad, por una selva, se encuentra a un grupo de ex-profesores que también huyeron de sus hogares por la misma razón que Montag, tal como le indicó a Fober en su casa. Con ellos descubre como la persecución de un hombre se convierte en un show en los televisores de los habitantes de su cuidad y como cuando Montag se metió en el río el Sabueso lo perdió. Las autoridades tuvieron que buscar a cualquier persona que se cruce en su camino para hacer creer a la audiencia que ese es el prófugo y para dar como finalizada esa “exhibición”. Ese grupo de profesores tienen decidido una importante tarea que convencen a Montag de realizarla junto a ellos: memorizar, mediante un sistema, todo lo que alguna vez hayan leído. Para que después de la guerra que se avecina, quizás, puedan ser útiles para alguien. “Una época para derrumbarse, una época para construir. Si. Una hora para guardar silencio y otra para hablar” (Pág. 175) Montag al final de la novela descubre, mediante una antítesis , que hay un tiempo para todo, y lo único que le resta por hacer es ponerse a esperar, y a la vez, recordar.
Pero la persona que hace que el protagonista se empiece hacer preguntas es Clarisse McClennan, la nueva vecina. Aunque él ya había sentido su presencia otras noches, en la misma esquina todas las noches u oído susurros y haciéndose preguntas retóricas sobre lo que había escuchado cómo: “¿De respiración? ¿O era la atmósfera comprimida únicamente por alguien que estuviese allí muy quieto, esperando?” (Pág. 15) Cuando finalmente la conoce, ella le hace una pregunta que quedara rondando en su cabeza durante todo el libro “¿Es usted feliz?”(Pág. 20). Así empieza todo, sus dudas, confusiones sobre si en verdad conoce a su esposa, Mildred o si siquiera conoce de verdad a alguien. Sus miedos, sus preocupaciones que hasta el mismo lector puede llegar a sentirlas mientras lee el libro. Porque eso es lo mágico de estas novelas, que puedas sentir lo que el personaje siente, ver lo que ve. También quedarse con lo que esta novela te quiere dejar, que pasaría si dejamos que lo tecnológico de alguna manera sustituya los libros. Lo que es sorprendente como Ray Bradbury pudo plasmar en una novela escrita en 1953 lo que esta pasando hoy en día, aunque en menores proporciones. Ojala que nunca lleguemos a ese futuro antes descripto. Ya que lo que te dejan los libros (ya sean valores, enseñanzas, etc.) no te lo otorga nada más.

MileMirabito

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