Ensayo sobre la Ceguera, José Saramago. Alina Dolce 2°A CBU IMAM

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Ensayo sobre la Ceguera, José Saramago. Alina Dolce 2°A CBU IMAM

Mensaje  Alina Dolce el Sáb Sep 15, 2012 2:07 pm

Ensayo Sobre la Ceguera de José Saramago, un libro que nos deja ver la realidad. Nos cuenta qué pasaría si toda una población fuera perdiendo la vista y se sumiera en una ceguera, que, en sí, es una metáfora por las personas que focalizadas, no pueden ver lo que pasa en el exterior. Esta novela de ciencia ficción, o a veces realismo mágico nos abre los ojos. El autor hace una elusión por los nombres de los personajes, mencionándolos con conjuntos de palabras como la mujer de las gafas oscuras.

Al comienzo de la novela conocemos a un hombre, quien Saramago mencionará como el primer ciego más adelante. Este hombre se encuentra en el medio del tráfico, esperando al cambio de las luces del semáforo. ‘’La gente empezó a cruzar la calle pisando las franjas blancas pintadas en la capa negra del asfalto, nada hay que se parezca menos a una cebra […]’’(Metáfora, que intenta comparar las rayas de una cebra con el asfalto de la calle), página 9. Cuando el primer auto de la fila de en medio, que pertenecía a este hombre, no avanza con la luz verde, las bocinas comienzan a sonar, y nos encontramos con que el primer ciego, que, en efecto, se acaba de quedar sin visión. Todo ocurre muy de repente, y la ceguera es caracterizada de la siguiente forma: ‘’El ciego había afirmado categóricamente que veía, salvado se también el verbo, un color blanco uniforme denso, como si, con los ojos abiertos, se encontrara sumergido en un mar lechoso […]’’ (Emplea la metáfora, ya que la ceguera no tiene un color o se puede definir concretamente), página 29. Una de las actitudes destacadas es la de un hombre, que, amablemente intenta ayudarlo y lo acompaña en su auto hasta su casa, donde más tarde se encontrará con su esposa. Alterada, una vez que ella lo ve y él le cuenta su situación, se prepara para llevar a su marido al oculista. Antes de salir, el primer ciego descubre que el hombre que lo acompañó hasta su casa no era más que un ladrón de autos cumpliendo con su oficio.
Viéndolo como una total anormalidad por la rapidez con que avanzó sobre la víctima, el oculista se mantiene en contacto e investiga qué ocurre al hombre, y por qué lo atacó.
Más tarde, consternado, él comenta la situación a la Secretaría de Salud, que termina prometiendo tomar medidas, y en la noche, el doctor se queda ciego. Cuando van a buscarlo, su esposa, que en un acto de rebeldía no quiere apartarse de él, pide que la lleven a su lado, y miente, diciendo que está ciega. ‘’Tiene que llevarme también a mí, acabo de quedarme ciega’’. (Es también una metáfora, ya que en efecto está ciega, pero de amor, página 44.
Otra de las protagonistas que intervienen en la historia es una mujer que el autor caracteriza como la mujer de las gafas oscuras. Ella queda ciega en un hotel, ya que estaba en su oficio de prostituta. Comienza a decir que ve todo blanco y alborota a todos los clientes del lugar.
Sin duda, el personaje que más afecto le hace sentir al lector (o a mí en particular) es la mujer del oculista, siempre firme y dispuesta a ayudar a su marido, pero también al prójimo.
El Gobierno toma la medida de aislar a las víctimas de la Ceguera, que comienza a propagarse por toda la ciudad. Este resuelve encerrar a los ciegos en un manicomio; llegan el doctor, su mujer, el primer ciego, la chica de las gafas oscuras, un niño estrábico que no dejaba de preguntar por su madre y el ladrón de autos. Se reconocen entre pacientes y doctor, y el primer ciego y el ladrón de autos. ‘’[…] Sin otra esperanza que la de que en ella tropiece el enemigo, enemigo, qué enemigo, podríamos haber robado y asesinado ahí fuera y no vendrían a detenernos […]’’(utiliza la Antítesis), página 97.
Tras unos días de aislamiento comienzan a llegar los contagiados, y entre ellos, la esposa del primer ciego, el taxista que estaba en el hotel con la chica de las gafas oscuras y el policía que acompañó al ladrón de autos hasta su casa cuando este se quedó ciego. Los portadores y los contagiados quedan a cargo de militares, que tienen miedo de los enfermos. Por esto, temen proceder ante el descontrol de los ciegos. Todos en el manicomio se comienzan a sumergirse en una ceguera mucho más imponente que la que llevaban hasta el momento; pierden la conciencia de sus actos. ‘’En cuanto a los castigos de la justicia interna, no pasaron de unos tortazos al azar, unos débiles puñetazos mal dirigidos, lo que más se oyó fueron insultos, alguna frase perteneciente a una antigua retórica acusatoria’’. (Este recurso es la Progresión) Página 171.
Hay una división y los enfermos se marginan; se dividen en dos grupos, buenos y malvados, y se apoderan de los recursos que les envía el Gobierno. Llegan hasta tal punto de locura de violar a las mujeres que estaban allí. ‘’En cuanto a los castigos de la justicia interna, no pasaron de unos tortazos al azar, unos débiles puñetazos mal dirigidos, lo que más se oyó fueron insultos, alguna frase perteneciente a una antigua retórica acusatoria’’. (El recurso utilizado es la progresión), página 171.
Cuando finalmente los ciegos consiguen escapar del manicomio, son guiados por la esposa del oculista hacia la ciudad, hasta su casa. ‘’Aquel rectángulo de pálidas y vacilantes luminarias que daba a la escalera por la que se llegaría al otro mundo’’, (Se emplea la Elusión por la puerta del subterráneo), Página 323. Tras estar un tiempo manifiestan sus ganas por ir a sus respectivos hogares, que, estando la ciudad en crisis, descontrol y sin cuidado, están en su mayor parte ocupados por personas sin rumbo que entraron en pánico y buscaron un refugio donde poder permanecer.
Finalmente y de a poco, los portadores y contagiados comienzan a recuperar la vista. Tiene un final abierto, donde no se sabe si todos recuperan la vista, y cómo se organizarán para recuperar el orden de la ciudad. ‘’El miedo súbito le hizo bajar los ojos. La ciudad aún estaba allí’’. (Refiriéndose a la mujer del médico), página 329.

¿Qué manifestó en mí esta novela? Se me hizo extensa, y los primeros capítulos no me emocionaron tanto como los últimos. En sí, la historia se tornó interesante a partir de la convivencia de los ciegos en el manicomio. Es complicado este autor, porque al no usar guiones siempre se debe seguir la técnica de encontrar mayúsculas para identificar diálogos. El lector no puede identificarse con sólo un personaje, porque, en efecto, somos ciegos de por sí, y muchas veces tomamos las actitudes de estas personas, que son sólo un ejemplo escrito de lo que se vive día a día.

Definición de los recursos destacados:
Metáfora: Es referirse de un modo más complejo algo de se podría decir de manera sencilla.
Elusión: Es evitar mencionar algo.
Progresión: Es arribar de forma paulatina a una idea.
Antítesis: Es decir una cosa y luego contradecirse.

Alina Dolce

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