La increible y triste historia de la Candida Erendira y de su abuela desalmada de Carola Gonzalez. 2do adm Placido marin

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La increible y triste historia de la Candida Erendira y de su abuela desalmada de Carola Gonzalez. 2do adm Placido marin

Mensaje  Caarola el Vie Sep 14, 2012 10:45 pm

Gabriel García Márquez presenta en 1972 la obra “La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, conformada por una novela corta que le otorga su título y otros seis relatos.
Comparte la idea del realismo mágico: posible acceder a otro tipo de realidad (lo fantástico y maravilloso) a través del inconsciente, del sueño, de la alucinación etc.
Los argumentos tanto de la novela corta como de los cuentos refieren a lo religioso, ya que los pueblos y ambientes en donde se desarrollan la acción son las regiones del litoral del Caribe Colombiano.
A continuación reseñaré los argumentos de los cuentos:
“Un señor muy viejo con unas alas enormes” (pp. 9 a 18).
Cuento escrito en 1968 narra la historia de un hombre que aparece en un pueblo de pescadores considerado un ángel, debido a sus enormes alas. La noticia de la llegada de este ángel se expande entre los vecinos y los juicios no tardan en aparecer mientras los habitantes del pueblo lo consideran un verdadero ángel, el párroco se muestra escéptico:
[..]” Les recordó que el demonio tenía la mala costumbre de recurrir a artificiales de carnaval para confundir incautos “ (pág. 12)
Lo encontraron encallado en el lodazal del gallinero de Pelayo y Elisenda, maltrecho. Cuando le hablaron, contestó con palabras de dialecto incomprensible.
Al otro día todo el pueblo sabía de la presencia del ángel y hubo que ordenar la gente curiosa con la ayuda de la policía. Cobraron Pelayo y Elisenda cobrara cinco centavos a cada persona que quería entrar.
Algunos lo consideraban un murciélago sideral. Al tiempo llega una feria al pueblo y entre los feriantes una mujer araña, convertida en insecto por decir mentiras a sus padres, así el pueblo dejo de tener atención en el ángel para volcarse en las ferias.
Mientras Pelayo con el dinero recaudado construyó una mansión. Por su parte el ángel andaba arrastrándose, moribundo y Elisenda gritaba porque no lo soportaba el hombre alado ya no comía. Le quedaban pocas plumas. Quedaba inmóvil por días hasta que una mañana el ángel dando aletazos y tomando altura voló sobre las últimas casas hasta que no quedó “sino un punto imaginario en el horizonte del mar “
(p.18)
“El mar del tiempo perdido” (1961)
Narra la historia de Tobías, un viejo que vivía junto al mar y se pasaba la noche contando las estrellas del firmamento, sintió una noche algo muy raro, que Clotilde, su mujer- que tenía un sueño muy pesado- no sintió: venía del mar un olor de rosas.
Esa misma noche la esposa del viejo Jacob le expresó a su marido su última voluntad: que la enterrase viva.
El viejo Jacob preguntó a su amigo D. Máximo Gómez, con quien solía jugar a las damas, si él sería capaz de enterrar viva a su esposa, a lo que Gómez asintió. Entretanto la mujer del viejo Jacob iba preparando la ropa de viudo a su marido…En agosto murió la esposa del viejo Jacob, Petra.
Fue entonces cuando el pueblo se llenó de olor de rosas que venía del mar y todos lo sentían. El cadáver de Petra navegaba por los mares a la altura del Golfo de Bengala. Vino mucha gente al pueblo y hasta un cura apareció por allí y después de hacerles muchas prohibiciones les dijo “dad gracias al cielo, hijos míos, porque este es el olor de dios.
Llegó también al pueblo el seños Herbert quien se decía el hombre más rico de la tierra, tanto lo era que no tenía donde guardar su dinero y comenzó a repartir plata con solo ver hacer a cada uno aquello que sabía. Allí comenzó por Patricio quien sabía hacer como los pájaros y necesitaba cuarenta y ocho pesos; para conseguirlos imitó el canto de cuarenta pájaros. El viejo Jacob perseguía al Sr. Herbert con su tablero de damas y el pobre, en ve de arreglar sus problemas económicos, acabó debiendo cinco mil setecientos cuarenta y dos pesos y Herbert acabó por quedarse con la casa del viejo Jacob.
Después, el S. Herbert durmió muchos meses y por fin despertó con un hambre atroz por lo que fue a la playa a desenterrar cangrejos y al atardecer invitó a Tobías a buscar algo de comer al fondo del mar. Bucearon por el mar de los muertos y entre ellos vieron a la esposa del viejo Jacob, cincuenta años más joven, y así llegaron a un barco de tortugas dormidas y después de coger una tortuga volvieron al pueblo con ánimos de encontrar a nadie lo que habían visto para no alborotar a la gente. Herbert se fue al pueblo y Tobías siguió contando estrellas: había ahora tres más … por fin le contó a Clotilde la existencia de aquel pueblo que había en el fondo del mar, pero ella no le creyó.
“El ahogado más hermoso del mundo “ (1968) pp. 47 a 55
Los niños vieron en el horizonte algo así como un barco enemigo; luego vieron que no llevaba banderas ni arboladura y pensaron después que era una ballena, pero al quedar varado en la playa vieron que era un ahogado.
Jugaron con él toda la tarde y los hombres lo llevaron al pueblo, pero pesaba mucho. Después de haberlo limpiado de la coraza de rémora y lodo vieron que era un desconocido.
La mujeres se quedaron guardándolo y limpiándolo bien. Cosían para el muerto unos pantalones utilizando para ello una vela cangreja y empezaron a compararlo, en secreto, con sus propios hombres, terminando por repudiarlos en el fondo de sus corazones. A cavaron por llamarle Esteban y las más jóvenes tenían ilusión de que se llamase Lautaro.
Cuando los hombres llegaron con la noticia de que no pertenecía a nadie, se alegraron , pues así era de ellos y podían deshacerse de él … Las mujeres, en cambio, no querían y le llenaron su cuerpo de amuletos.
Fue llevado al acantilado para echarlo al mar e hicieron los funerales más espléndidos, no sin antes darle padre y madre y hermanos y primos, acabando por ser paciente de todo el pueblo… le echaron al mar y todo ya no fue como antes.


“Muerte constante más allá del amor “(pp. 57 a 67)
“Al senador Onésimo Sánchez le faltaban seis meses y once días para morirse cuando encontró a la mujer de su vida”… la conoció en una escala de su gira política por uno de esos pueblos de la costa llamado Rosal del Virrey.
Fuera de los médicos nadie sabía de su muerte próxima. Luego de llegar al pueblo, y densansar, apareció por el pueblo a las tres de la tarde, reposado y limpio subió a la tribuna y habló a la gente con el discurso que de memoria salía repetir en todos los pueblos… “Estamos aquí para derrotar la naturaleza. Ya no seremos más los expósitos de la patria, los huérfanos de Dios en el reino de la sed y la intemperie, los exiliados en nuestra propia tierra. Seremos otros, señoras y señores, seremos grandes y felices “. (El cuento narra los montajes electorales y el ambiente ficticio propio de las giras de los caciques políticos). Anduvo por el pueblo y escuchó las peticiones de las gentes, a la que contestaba con promesas mayores y menores… Andando por las calles vio a la hija de Nelsos Farina, un viejo francés. La Farina “llevaba una bata guajira ordinaria y gastada y tenía la cabeza guarnecida de moños de colores y la cara pintada para el sol, pero aún en aquel estado de desidia era posible suponer que no había otro más bella en el mundo “
Esa noche Nelson Farina visitó a su hija con sus ropas mejores y se la mandó al Senador”.
El senador decidió solucionar los asuntos de Farina.Y seis meses y once días después de ese encuentro entre Laura Farina y el Senador frente a este adulterio final del senador, éste muere.

“El último viaje del buque fantasma”
Ahora van a ver quién soy yo, se dijo, con su nuevo vozarrón de hombre, muchos años después de que viera por primera vez el trasatlántico inmenso, sin luces v sin ruidos, que una noche pasó frente al pueblo como un gran palacio deshabitado, más largo que todo el pueblo y mucho más alto que la torre de su iglesia.
Nuevamente el personaje del cuento le contó a su madre que había vuelto a ver el barco fantasma y ella, desconsolada por su hijo, pasó gimiendo tres semanas de desilusión. Otra noche de marzo, el personaje volvió a ver el buque y lo anunció a todos a gritos, pero nadie le creyó y fue entonces cuando “se dijo, babeando de rabia, ahora van a saber quién soy yo “
Así fue como se robó un bote y atravesó la bahía y cuando menos lo pensó se encontró nuevamente con el trasatlántico oscuro, “de trescientas mil toneladas de olor de tiburón pasando tan cera del bote que él podía ver la costurar del precipicio de acero sin una luz en sus infinitos ojos de buey “… no sabía qué hacer hasta que tuvo una revelación abrumadora y encendió la lámpara del bote” , el trasatlántico corrigió su horizonte y se enfiló hacia el canal,. Entrando al puerto, se encendieron las lunes y se oyó la orquesta y el estrépito de las bocinas, hubo de hacerse a un lado para que no lo embistiera aquella máquina colosal que al ser llevada de cabestro y enfilando su proa hacia el puerto se encalló en un gran cataclismo, iluminando a todo el pueblo cuando el casco descuartizaba la tierra y se oía el estrépito nítido de noventa mil quinientas copas de champaña que se rompieron... y “el pudo darse el gusto de ver a los incrédulos contemplando con la boca abierta el trasatlántico más grande de este mundo y del otro encallado frente a la Iglesia, más blanco que todo, veinte veces más alto que la torre y como noventa y siete veces más largo que el pueblo, con el nombre grabado en letras de hierro.

“ Blacamán el bueno, vendedor de milagros”
Trepado sobre una mesa, en Santa María la Antigua del Darién, describe García Márquez al típico milagrero, culebrero o mago, que vende específicos y remedios milagrosos, quien pidió que le llevasen una culebra de verdad para mostrar en carne propia un contraveneno de su invención.
Cuando el animal salió del frasco y le dio un tijeretazo en el cuello, apenas tuvo tiempo de tomarse el antídoto y se derrumbó revolcándose, pero sin quejarse de reír con todos sus dientes de oro.
Un acorazado del norte “que estaba en el muelle desde hacía como veinte años en visita de buena voluntad” seguía como vivo interés al culebrero que empezó a hincharse emponzoñado hasta que la hinchazón le reventaba los cordones de las polainas y las costuras de la ropa “ , aquello era tan increíble que los infantes de marina se encaramaron a los puentes del barco para tomarle retratos en colores.
Cuando todo el mundo lo daba por muerto, se volvió a subir a la mesa como u cangrejo y ya estaba otra vez gritando “que aquel contraveneno era sencillamente la mano de Dios”… por supuesto que se amontonó todo el mundo y al final no hubo para venderles a todos.
Era ya de noche y buscó entre los concurrente uno que tuviera cara de bobo para que le ayudara a guardar frascos y así fue que se fijó en quien más adelante sería Blacamán el bueno… y “me preguntó de mala índole quien eres tú y yo le contesté que el único huérfano de padre y madre a quien todavía no se le había muerto el papá” y “ le manifestó que quería ser adivino”. Esa misma noche habló con mi padre […] y me compró para siempre.
Así recorrieron muchas y muchas ferias haciendo milagros y prodigios y en esas estaban cuando les llegó la noticia de que el comandante del acorazado, queriendo repetir la hazaña en Filadelfia, había quedado convertido en mermelada.
Así hubo de huir por los desiertos ya que los infantes de marina, habían invadido la nación con pretexto de exterminar la fiebre amarilla y andaban descabezando a cuanto cacharrero inveterado o eventual encontraban a su paso …” por ello Blacamán el malo pensó que se le había volteado la suerte por la presencia del joven Blacamán el bueno y por ello erraban por el desierto en donde ambos estaban a punto de morir y como conocía que le había torcido la suerte le perdió el poco cariño que aún le tenía y envolviéndolo en alambre de púas lo metió dentro de un calabozo de penitencia de los misioneros coloniales” y haciéndole toda clase de afrentas y suplicios había pasado mucho tiempo cuando le aventó el cadáver de un conejo para mostrarme que prefería echarlo a pudrir en ver de dármelo de comer.
Y Blacamán el malo vino a menos tenía el al alma desmantelada y los huesos en desorden por el rigor del desierto…” alguien que quizá no olvidaba las blacamanderías de otro época consiguió nadie supo donde y le llevó dentro de una lata unas raíces de barbasco... y exhaló el último suspiro entre sus propios brazos.. Nos dice Blacamán el bueno... “lo metí en aquel baúl de tamaño premonitorio donde cupo de cuerpo entero, le hice cantar una misa de tinieblas.”

“La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada
Narra la novela como empezó la desgracia de Eréndira, quien vivía con su abuela en una gran mansión, “extraviada en la soledad del desierto” llena de estancias y salones amueblados con viejo esplendor y entre cuyos muros la vieja era servida por su nieta.
La casa estaba lejos de todo, en el alma del desierto, juntos a una ranchería de calles miserables y ardientes donde los chivos se suicidaban desolación cuando soplaba el viento de la desgracia. Este refugio incomprensible había sido construido por el marido de su abuela, un contrabandista llamaba Amadís, con el que ella tuvo un hijo que también se llamaba Amadís, y que fue el padre de Eréndira…cuando los Amadises murieron ,uno de fiebres melancólicas y el otro acribillado en un pleito de rivales, la mujer enterró los cadáveres en el patio, despachó a las catorce sirvientas descalzas y siguió apacentando sus sueños de grandeza en la penumbra de la caza furtiva, gracias al sacrificio de la nieta había criado desde el nacimiento.
Cansada de los quehaceres dejo una vela encendida que el viento hizo que cayera y todo se encendiera.
Allí comienza a prostituir a Cándida para pagar su deuda. Y ese mismo día comenzó a pagárselos para lo cual la llevaba de pueblo en pueblo prostituyéndola. Así conoce a Ulises hijo también de un contrabandista de naranjas de oro.
Eréndira junto a Ulises planean huir y los atrapan. Entonces comienzan a pensar como matar a la abuela. Primero envenenarían con una torta, luego colocarían un explosivo en el piano y finalmente con un cuchillo y cinco puñaladas dio fin a la abuela.


Recursos estilísticos:
Imágenes cromáticas:
[…]”le pintó los labios con carmín, las mejilla con colorete, los párpados con almizcle y las uñas con esmalte de nácar.” (P.96)

Imágenes auditivas:
[…]”Sólo para dar cuerda y concentrar a los relojes Eréndira necesita seis horas.” (P.97)
[…]”Hizo sonar la campanilla” (P.98)
[…]”La abuela había chapuceado el piano toda la tarde, contando en falsete”. (P.99 )
[…]”El médico que atendió al niño no resistió a la tentación de consultar al ángel y le encontró tanto soplos en el corazón y tantos ruidos en los riñones”.. (P.16)

Imágenes gustativas:
[…]”almuerzos[…] de papillas de berenjenas (P.13)
[…]”Tenia la sangre dulce para los cangrejos (P.21)

Imágenes táctiles:
[…]” Le abrazaron el costado con un hierro de marcar novillos” (P.13)
[…]”La brisa era fresca.” (P.21)

Sinestesia:
[…]”Entonces se asomó por la ventana y sorprendió al ángel en las primeras tentativas de vuelo (P.17)

Imágenes olfativas:
[…] “El olor de rosas no tuvo que abrir la puerta para saber que era un olor del mar (P.21)

Comparación:
[…] “Aquel varón de lástima más bien parecía una enorme gallina decrépita (P.11)
[…]”Un trasatlántico de papel […] más alto que las casas más altas de la cuidad” (P.60)

Metáforas :
[…]” Su prudencia cayó en corazones estériles” (P.12)
[…] Su reacción no había sido de rabia sino de dolor desde entonces se cuidaron […] su pasividad no era la de un héroe en uso de buen retiro sino la de un cataclismo en reposo (P.14)
Prosopopeya:
[…] “El mar suspiraba de calor”. (P.59)
[…] “Los falsos animales cobraban vida “. (P .59)
[…] “Un hombre viejo con alas enormes.” (P. 9)

Anacronías (analipsis)
[…] A principios de Marzo te trajeron a la casa-dijo- Parecías una lagartija […]
Amadís, tu padre […] aquella tarde llegó gritando hasta que todo el pueblo se quedó dorado de flores.” (P .117)

Cosificación:
[…] “Eréndira pesaba 42 kilos.[…] “ No vale más de cien pesos.” (P .102)
Enumeración:
[…]”Le desenredó el cabello hebra por hebra, se lo perfumó y se lo peinó, le puso el vestido de flores, le empolvó la cara y le pintó los labios (P.96)
Epigrama:
[…] Le mandé a edificar un manso leo […] lápida de hierro donde quedó escrito con mayúsculas góticas, que aquí yace Blacaman el muerto “. (P. 92)

Antítesis:
[…] “Yace Blacamán el muerto.”
[…]Lo resucité dentro del sepulcro blindado “ (P.92)
[…]”Si acaso se ha vuelto a morir lo vuelvo a resucitar.” (P.92)

Epifonema:
[…] Si acaso se ha vuelto a morir lo vuelvo a resucitar, pues la gracia del encarmiento es que siga volviendo en la sepultura mientras yo este vivo para siempre (P.92).




Caarola

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