Fahrenheit, Rad Bradbury. Diaz Torrecilla Sofia 2°CBU C IMAM

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Fahrenheit, Rad Bradbury. Diaz Torrecilla Sofia 2°CBU C IMAM

Mensaje  Diaz Torrecilla Sofia el Sáb Sep 01, 2012 1:56 am

La novela Fahrenheit se divide en 3 partes: La primera: “Era estupendo quemar” La segunda: “La criba y la Arena” y la tercera: “Fuego Vivo”
Narra la historia de, Guy Montang, un bombero el cual en vez de apagar incendios los provocaba. Lo que incendiaban eran libros y las casas en donde se encontraban. “…y sus manos eran las de un fantástico director tocando todas las sinfonías del fuego y de las llamas para destruir los guiñapos y ruinas de la Historia.” (pag.9 polisíndeton)
Lo que difiere a la realidad es que las mangueras en vez de expulsar agua, lanzaban petróleo. “…con aquella gigantesca serpiente escupiendo su petróleo venenoso sobre el mundo” (pág. 9). A Montang nada lo hacía más feliz que quemar libros. “Montag mostró la fiera sonrisa que hubiera mostrado cualquier hombre burlado y rechazado por las llamas” (pág. 9) “Esa sonrisa nunca desaparecía, nunca había desaparecido hasta donde él podía recordar.” (pág. 10)
Montang todas las noches salía del cuartel, tomaba el metro e iba hacia su casa, pero algo lo extrañaba. “En las últimas noches, había tenido sensaciones in ciertas respecto a la acera que quedaba al otro lado aquella esquina, moviéndose a la luz de las estrellas hacia su casa.” (pág. 10 sinestesias)
Entonces Montang se acerco hacia la esquina, pero no sabía si era el viento o había alguien allí, pero fue ahí donde la vio “(...) Pareciese estar andando sin desplazarse, dejando que el impulso del viento y de las hojas la empujara hacia delante.”(pág. 10). Ahí encontró a una chica “La muchacha se detuvo y dio la impresión de que iba a retroceder, sorprendida; pero, en lugar de ello, se quedó mirando a Montag con ojos tan oscuros, brillantes y vivos (…) (pág. 11 sinestesia). Le examinaba de extremo a extremo, sacudiéndolo silenciosamente y vaciándole los bolsillos, aunque, en realidad, no se moviera en absoluto. (pág. 11 sinestesias) Fue así como Montang conoció a Clarisse McClellan una joven revolucionaria con una gran idea sobre la libertad del pensamiento.
Mientras tanto Mildren, esposa de Montang no compartía ese sentimiento, ella tenía la absurda idea de comprar un nuevo televisor y completar la cuarta pared de su sala. Su relación era algo rara, ya que parecían dos completos desconocidos “Montag sintió que su sonrisa desaparecía, se fundía, era absorbida por su cuerpo como una corteza de sebo (pág. 17 Sinestesia), no recordaban donde se habían conocido, nada de lo que hubiesen vivido juntos. Montang solo se preocupo y no tanto por ella la noche que trato de matarse, efecto de una intoxicación con pastillas. Hecho el cual ella niega rotundamente “Dos pequeñas lunas le miraron a la luz de la llamita; dos lunas pálidas, hundidas en un arroyo de agua clara (...)” (pág. 18 Sinestesia). Eran él y ella por separado, ya que no tenían un hijo que los una, porque ella no quería.
Una de sus noches de trabajo, es enviado, junto a otro grupo de bomberos, a quemar una casa, la cual su dueña se negaba completamente a abandonarla. Estaba llena de libros, estantes ocultos, todo. Sus compañeros comenzaron a destrozar la casa y Montang quedo perplejo de la cantidad de libros que había. Cuando debían huir de la casa, su dueña se resistía, trataron de contar hasta 10, ella los interrumpió y les dijo que era inútil, que ella no se movería de allí “Ella hacía que las habitaciones vacías clamaran acusadoras y desprendieran un fino polvillo de culpabilidad que era sorbido por ellos al moverse por la casa” (pág. 39 Sinestesia). Los bomberos debieron abandonar la casa y dejar a aquella mujer adentro, Montang tomo un libro, la biblia, tal vez uno de los últimos ejemplares del país, o del estado. Y fue allí donde Montang se dio cuenta de lo que sucedía, la gota que rebalso el vaso, lo que logro que en su cabeza haya una revolución.
Tal fue su revolución que deicidio hacerse pasar por enfermo, Mildred no le creía ya que él nunca se enfermaba “Agua pasada no mueve molino.”(pág. 53, metáfora).Su jefe el capitán Beatty quien lo fue a ver y le explico la importancia que tenia ser bombero y de no abandonar su puesto, MIldred estaba incomoda “Mildred se levantó y empezó a andar por la habitación, cogía objetos y los volvía a dejar” (pág. 57, antítesis) le recito frases de celebres libros, las cuales iban transformando las facciones de la cara de Montang hasta convertirlo en un nerviosismo puro, que solo podía transpirar y quería escapar de su casa, a causa de tener el libro debajo de su almohada “Pero el público, que sabía lo que quería, permitió la supervivencia de los libros de historietas” (pág. 59, sinestesia). Fue así como se dio cuenta que su compañera Clarisse no estaba más, había muerto y se había ido toda su familia con ella, esa chica de 17 años y loca que le había implantando esa idea de revolución y le había preguntado si estaba enamorado había muerto “¿La muchacha? Es una bomba de relojería” (pág. 61, metáfora). Su jefe trataba de convencerlo de que leer era malo y que era mucho mejor un lugar donde todos pensaran igual sin contradicciones “Entonces todo son felices, porque no pueden establecerse diferencias ni comparaciones desfavorables” (pág. 59, antítesis) e indirectamente trataba de decirle que sabían que el tenia libros ocultos en su casa y que él, Guy, seria próximo.
Montang seguía fiel a su convicción, y siguió faltando a su empleo pero esta vez para buscar a alguien que lo ayude. Y ahí recordó a Farbes, un señor de edad que se encontró una vez en un parque, quien era un profesor de literatura retirado “No hay nada mágico en ellos. La magia sólo está en lo que dicen los libros” (pág. 78, sinestesia) Guy, recordó que tenía una tarjeta con su número, lo llamo con Mildren en su completa contra, pero a él le importo poco, cuando logro encontrarse con él, fue a su casa.
Faber cuando lo vio pensó que era un completo loco, y que al ser bombero le quemaría la casa, pero Montang le explico que él era distinto, que le daría lo que fuere para poder leer, que estaba dispuesto a ir en contra de sus principios como bombero con tal de terminar con esa ridiculez “Muestran los poros del rostro de la vida. La gente comodona sólo desea caras de luna llena, sin poros, sin pelo, inexpresivas” (pág. 78, metáfora). Luego de una extensa charla Montang pudo persuadir a Faber y convencerlo de meterse en esta locura, fue así como Guy debió usar un comunicador en su oreja para que Faber pudiera oír todo lo que él hacía “Cuando no se tiene nada que perder, pueden correrse todos los riesgos” (pág.81, sinestesia).
Una tarde Mildred invito a sus amigas a tomar el té y a ver la televisión, “Mildred salió corriendo como un nativo que huyera de una erupción del Vesubio. Mrs. Phelps Y Mrs. Bowles entraron por la puerta de la calle y se desvanecieron en la boca del volcán con «martinis»” (Pág 87, metáfora) Montang harto de escuchar los comentarios inoportunos de las amigas de Mildred comenzó a leer un poema de uno de los libros, Faber se canso de gritarle por el auricular que no lo leyera, y luego de terminarlo de leer le dijo que quemara el libro “Montag se sentía lleno de fuego, lleno de frialdad; estaban sentados en medio de un desierto vacío” (pág. 93, antítesis) . Una de las amigas logro llorar con este y se fue indignada con toda la desfachatez que había tenido, el bombero, de haber leído un poema.
Montang volvió al cuartel, y vio a Beatty y a los demás jugando a las cartas, lo invitaron a jugar y otra vez la misma escena, su jefe completamente fuera de serie comenzando a interrogarlo, a ponerlo incomodo y nervioso “Una aguja de plata taladró el cerebro de Montag”(Pág. 92, personificación) Comenzó a recitar frases de libros, casi en un tono de grito, Montang quería responderle de una manera inteligente pero Faber le decía que no lo haga, que cualquier mal movimiento podría arruinar su plan “Le parecía que le golpeaban implacablemente en la frente, en los ojos, en la nariz, en los labios, en la barbilla, en los hombros, en los brazos levantados” (pág. 99, asíndeton). Recibieron una llamada, la cual fue atendida por Beatty, fue informado de una casa donde deberían comenzar otro incendio. Todos se pusieron en movimiento, Montang tardo más que el resto y estos lo incitaron a que se apure, cuando llegaron para sorpresa de Guy era su casa “Las mejillas sonrojadas y fosforescentes de Beatty brillaban en la oscuridad, y el hombre sonreía furiosamente” (pág. 102 Sinestesia). Beatty le dijo que sabía lo que sucedía desde un principio y le dijo que comenzara a quemar su casa. Montang vio salir a Mildred, quien salió despavorida de la casa tomo un taxi y se fue “Ella cruzó corriendo, con el cuerpo rígido, el rostro cubierto de polvos, la boca invisible, sin carmín” (Pág. 104, sinestesia). El protagonista agarro él lanza llamas y comenzó a quemar toda la casa, pero de una manera absurda rompía todo y lo quemaba con satisfacción. “Montag permaneció con el lanzallamas en sus fláccidas manos, mientras grandes islas de sudor empapaban sus sobacos, y su rostro estaba lleno de hollín” (pág., 106 sinestesia)
Montang enloqueció por completo y quemo a Beatty e hirió a sus demás compañeros para poder huir donde nadie lo encuentre, pero no contaba con que el sabueso mecánico estaba ahí, justo antes de que este lo mate “Montag sintió que el Sabueso se apoderaba de una de sus piernas y, por un instante, clavaba su aguja en el antes de que el fuego” (pág. 109), Guy lo pateo y la punta del sabueso solo dio en su pierna. Montang trataba de salir corriendo pero su pierna no le respondía, logro correr y cada vez más, pero sentía en su pierna un dolor increíble y un hormigueo espantoso “Pero Faber no podría ocultarle; sólo intentarlo, sería un suicidio” (pág. 112). Corriendo llego a la casa de Faber, ambos vieron que diseñaron a otro sabueso para poder encontrar a Montang, quien se había convertido en un prófugo de la justicia “Hace pocas noches, todo iba estupendamente. Y, de repente, estoy a punto de ahogarme” (pág. 116 antítesis). El único plan que se les ocurrió fue el de cambiar el olor para que no lo descubrieran, Faber le dio de su ropa, cambiaron el perfume de la casa para que el sabueso no lo buscara allí. Tenía a un gran grupo policial buscándolo, con un par de prendas de ropa Montang salió corriendo de la casa de Farbes, escucho que la policía dijo que a la cuenta de 10 todo el mundo abriera la puerta de su casa para ver a Guy correr y así se pudiese hacer mucho más fácil atraparlo, pero este pudo más y llego a pasar toda la zona donde se había casas a medio segundo que todos abrieran las puertas “Montag vio en su imaginación a miles y miles de rostros escrutando los patios, las calles, el cielo, rostros ocultos por cortinas, rostros descoloridos, atemorizados por la oscuridad” (Pág 123, sinestesia) . Llego al rio y sentía a todos persiguiéndolo, la única opción que le quedaba era nadar. Nado y nado hasta que la sintió a los helicópteros cerca de él y vio sus luces, entonces se hundió en el agua para que no lo vieran, y estuvo durante toda la noche vagando hasta dar con tierra.
Montang llego a tierra y allí quedo, hasta que sintió que sus manos tocaban algo, y si eran las vías de un tren, consecuentemente las comenzó a seguir, iba caminando por las vías, hasta que se adentro en el bosque y se encontró con unos privilegiados sabios de la cultura y decían ser todos Cristo, Shakespeare entre otros personajes, a lo que Montang no sabía que responder, solo decía que no sabía que rol cumplir en esa pequeña civilización, hasta que lo encontraron. En la noche vieron la televisión y George, Granger le dijo que ahora sería el momento donde atraparían a “Montang”, pero que solo sería un impostor para salvar a su pueblo y que siga creyendo en ellos, fue así como encontraron a una carnada que fue asesinada por su sabueso y simultáneamente emitida por televisión, “La persecución ha terminado, Montag ha muerto, Ha sido vengado un crimen contra la sociedad” (pág. 131, asíndeton) cuando nadie había visto la cara de quien fue asesinado, pero algunos sabían que no era el verdadero Guy Montang.
Comenzó la guerra, ese es el final de esta novela, caminaban sin destino alguno Guy junto a los eruditos de la cultura vio como las bombas caían en su estado, y fue allí donde Montang recordó, Chicago donde conoció a Mildred que ella ahora debería estar escapando de las bombas, que debería estar junto él, que estaba muerta y el estaba ahí, bajo polvo por las explosiones pero vivo, viendo como se hacía escombros su ciudad junto a sus habitantes. “¿Ha visto alguna vez el hongo de una bomba atómica desde cientos kilómetros de altura? Es una cabeza de alfiler, no es nada. Y a su alrededor, la soledad.” (pág. 137, metáfora)

Diaz Torrecilla Sofia

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