Bestiario- Julio Cortázar- Recursos de estilo. Macarena Lapenta, 2 CBU "C" Mogas.

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Bestiario- Julio Cortázar- Recursos de estilo. Macarena Lapenta, 2 CBU "C" Mogas.

Mensaje  Macarena Lapenta el Vie Ago 31, 2012 9:32 pm

BESTIARIO de Julio Cortázar


El libro Bestiario es una antología formada por 8 cuentos en los cuales el autor mezcla realidad con fantasía y un poco de locura.
En casi todos, excepto en Lejana, existe la presencia de la muerte.
También Carta a una Señorita en París, Cefalea, Circe y Bestiario tiene en común la existencia de animales, siendo en tres de ellos (excepto Circe) el tema principal.


El primer cuento es “Casa tomada”

Uno de los protagonistas, narra la historia de él y su hermana –Irene- , quienes vivían juntos en una casa muy antigua, espaciosa, silenciosa que pertenecía a sus bisabuelos y en la que se acostumbraron -con gusto- a persistir “Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella…” (Hipérbaton Pág. 9). ; “Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa…” (Sinestesia Pág. 9). La describe con muchos detalles y para ello utiliza asíndeton para enumerar como se conformaba “Como no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca…donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios…” (Asíndeton Pág. 11).
Los protagonistas sienten que la casa tiene vida, que es la responsable de que ellos no se hayan casado, “A veces llegamos a creer que era ella la que no nos dejó casarnos” (Personificación Pág. 9); “…entonces la casa se ponía callada y a media luz…” (Personificación Pág. 15)
Ellos tenían una vida monótona, tranquila, que transcurría entre las tareas del hogar que realizaban durante todas las mañanas, el tejido de Irene y la lectura del narrador de libros de origen francés. Eran tantos los tejidos que hacía Irene que el protagonista, utilizando una antítesis, comenta que no sabe para que teje la hermana y cree que es un pretexto que usan las mujeres para no hacer nada. Seguidamente se contradice aclarando que Irene siempre teje con un objetivo, el de elaborar cosas necesarias. Este recurso se mezcla con un políptoton, cuando repite el verbo tejer con distinta conjugación y con un asíndeton cuando enumera utilizando comas (,), lo que hace Irene.
“No se porque tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen (políptoton) cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada.
Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mi, mañanitas y chalecos para ella.” (Antítesis, asíndeton Pág. 10)
“Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lilas…que pensaba hacer con ellas” (Asíndeton Pág. 10).
Ruidos extraños “, que no se sabe de quien o que cosa provenían, comenzaron a apoderarse de la casa “el sonido venía impreciso y sordo…” (Sinestesia Pág. 12)
El protagonista, sin realizar ningún esfuerzo para protegerla, cerró la puerta de roble y se lo comentó a Irene que en ese momento estaba tejiendo un chaleco gris. Irene se sorprendió “Dejó caer el tejido y me miró con sus grandes ojos cansados” (Sinestesia Pág. 12). Luego asumió que deberían seguir viviendo de ese lado.
Si bien extrañaban el fondo, se fueron acostumbrando. El tiempo les sobraba porque las tareas se habían simplificado.
Desafortunadamente, los ruidos se apoderan nuevamente de este lado de la casa y ellos se sienten obligados a abandonarla, tirando la llave a la alcantarilla para que ningún pobre diablo se le ocurriese robar la casa.


El segundo cuento es “Carta a una señorita en París”

El protagonista cuenta, a través de una carta dirigida a Andrée, que él no quería ir a vivir a su departamento porque existía allí un orden preestablecido “…esas que en su casa preservan la música de la lavanda, el aletear de un cisne con polvos…” (Sinestesia Pág. 17); “…al orden minucioso que una mujer instaura en su liviana residencia” (Sinestesia Pág. 17); “…y siempre un perfume, un sonido, un crecer de plantas, una fotografía del amigo muerto, ritual de bandejas con té…” (Asíndeton Pág. 17)
Lo perturba mucho el orden de departamento de Suipacha “Mover esa tacita vale por un horrible rojo inesperado en medio de una modulación de Ozenfant, como si de golpe las cuerdas de todos los contrabajos se rompieran al mismo tiempo con el mismo espantoso chicotazo en el instante mas callado de una sinfonía de Mozart” (Metáfora Pág. 18).
Aunque hubiese no querido ir se mudó al departamento con resignación ya que muchas veces en su vida hizo cosas que no le sirvieron para nada “He cerrado tanta maleta en mi vida, me he pasado tantas horas haciendo equipajes que no llevan a ninguna parte, que el jueves fue un día lleno de sombras y correas…” (Metáfora Pág. 18).
Pero también había otra complicación cuando estaba subiendo en el ascensor, entre el primer y segundo piso sintió que iba a vomitar un conejito (Leiv- motiv del cuento). “…espero sentir en la garganta la pelusa tibia (sinestesia) que sube como una efervescencia de sal de frutas.” (Metáfora Pág. 19). El conejito parece contento, es un conejito normal y perfecto, solo que muy pequeño, “parece satisfecho de haber nacido y bulle …moviéndole con esa trituración silenciosa y cosquilleante de el hocico de un conejo…” (Sinestesia Pág. 19).
Esta complicación no la esperaba porque hacía solo dos días que había vomitado un conejito por lo que tendría que haber pasado, cuatro o seis semana sin vomitar un conejito, “Un mes distancia tanto; un mes es tamaño, largos pelos, saltos, ojos salvajes (sinestesia), diferencia absoluta.” (Asíndeton Pág. 21) Y Sara –la mucama- lo estaba esperando en la puerta del ascensor, ¿que le iba a decir de los conejitos? “…“¿Cómo explicarle que un capricho, una tienda de animales?” (Pregunta retórica Pág.21).
Por suerte Sara no vio nada, “Sara nada sospecha y el que no sospecha nada procede de mi horrible tarea, una tarea que se lleva mis días y mis noches en un solo golpe de rastrillo y me va calcinando por dentro como esa estrella de mar que ha puesto usted sobre la bañera y que cada baño parece llenarle a uno el cuerpo de sal y azotes de sol y grandes rumores de la profundidad.” (Metáfora Pág. 22).
Pero ahora ya había 10 conejitos aunque Sara no se dio cuenta.
No estaban siempre encerrados, los dejaba salir “…oliendo vivaces el trébol que ocultaban mis bolsillos y ahora hace en la alfombra efímeras puntillas que ellos alteran…” (Metáfora Pág. 23); “Así es que saltan por la alfombra, a las sillas, diez manchas livianas se trasladan como una moviente constelación…” (Metáfora Pág. 23)
A medida que transcurre el cuento se observa como el protagonista se va alterando, siente que va perdiendo el control de la situación y de los conejitos. Ellos comienzan a roer algunos elementos aunque él va reparado, con cemento inglés, los destrozos que ellos habían causado. “¿Quería usted mucho su lámpara con el vientre de porcelana llena de mariposas y caballeros antiguos?” (Pregunta retórica Pág. 25); “Para que contarle, Andrée, las minucias desventuradas de ese amanecer sordo y vegetal (Sinestesia) … levantando cabos de trébol, hojas sueltas, pelusas blancas, dándome contra los muebles, loco de sueño…” (Asíndeton Pág. 25); “Decirle que en ese intervalo todo se ha roto, donde mira usted el puente fácil oigo yo quebrarse la cintura furiosa del agua…” (Metáfora Pág. 26)
El protagonista se altera cada vez más debido al incrementó del número de conejitos “En su cúbica noche sin tristeza duermen once conejitos” (Sinestesia Pág. 26).
No superando la situación y sintiendo que el número de conejos iba a ser mayor y con el afán de matarlos, el protagonista se suicida y así termina con la vida de los conejos.


El tercer cuento es “Lejana”.

La protagonista -Alina Reyes- escribe su diario pero no habla de su vida cotidiana sino de una mujer que vive muy lejos. A veces siente que es ella misma y a veces que es otra persona, que no es feliz porque la maltratan y es el leiv motiv que se repite en la obra “le pegan “, “me pegan”.
Un puente helado conectaba a la Lejana que vivía en Budapest con Alina situada en Buenos Aires “…que en algún lado cruzo un puente en el instante mismo (pero no sé si es en el instante mismo)…” (Antítesis Pág. 31)
La vida de Alina transcurría entre conciertos, reuniones de familias pudientes, entretenimiento en su casa buscando palabras, repitiendo versos “…y otra vez versos, la luna bajó a la fragua con un polisón de nardos, el niño la mira mira, el niño la está mirando.” (Asíndeton Pág. 29); “Con tres y tres alternadas, cábala, laguna, animal; Ulises, ráfaga, Reposo.” (Asíndeton Pág. 30).
Alina por momentos estaba bien y por momentos no “Alina Reyes, es la reina y…Tan hermoso, éste, porque abre un camino…No, horrible. Horrible porque abre camino a esta que no es la reina…” (Antítesis Pág. 30).
Siente que a ella la quieren pero a la otra mujer no “Así es peor, cuando conozco algo nuevo sobre ella justo estoy bailando con Luis María, besándolo o solamente cerca de Luis María. Porque a mi, a la lejana, no la quieren”, “…cuando Luis María baila conmigo y su mano en la cintura me va subiendo como un calor a mediodía, un sabor a naranjas fuertes o tacuaras chicoteadas (Sinestesia), y a ella le pegan y es imposible resistir y entonces le tiene que decir a su novio que no se siente bien. Y vuelve a sentir lo que le pasa a esa mujer “…hay alguien que se llama Rod –o Erod, o Rolo-y él me pega y yo lo amo, no sé si lo amo…seguro que lo amo” (Antítesis Pág. 33)
Alina fantaseaba con la idea de ir a Budapest para conocerla, aunque por momentos siente ser ella en otro mundo. Ir allí y encontrarse ambas en el puente. Conocer más de su vida “…saber que sus hijos están bien o que no tiene hijos-porque yo creo que allá no tengo hijos-” (Antítesis Pág. 32). “Estaré jueves stop espérame puente. ¿Qué puente? (Pregunta retórica Pág. 32);
Pasaban los días y seguía anhelando ir a Budapest, soñaba que estaba allí “Llegaba a la terrible ciudad y era de tarde, tarde verdosa y ácuea…” (Sinestesia Pág. 34); realmente sentía que estaba allí “…caballos erizados de estalagmitas (metáfora) y polizontes rígidos, hogazas humeantes (sinestesia) y flecos de viento ensoberbeciendo las ventanas” (Metáfora Pág. 34); “…“…hasta una plaza contra el río, casi encima del río tronante de hielos rotos…” (Metáfora Pág. 34), y el tiempo pasaba y ella seguía sintiéndose en Budapest “…entre la nieve arriscada que me empuja con el viento por la espalda, manos de toalla de esponja llevándome por la cintura hacia el medio del puente” (Metáfora Pág.36); “…me paré a mirar el río que estaba como mayonesa cortada, batiendo contra los pilares, enfurecidísimo y sonando y chicoteando.” (Personificación del río Pág. 36)
Y llegó el momento que Alina tuviese que cerrar el diario donde escribía estos sentimientos porque se iba a casar. Y no podía casarse y escribir. Y estaba feliz porque iba a ir a Budapest.
Alina y su esposo llegan a Budapest, se alojan en el Ritz (dos meses antes de separarse). Al segundo día sale sola a recorrer la ciudad hasta llegar al puente. Era ese puente el que ella veía, en el centro estaba una mujer harapienta, de pelo negro lacio.
Por fin, las dos se abrazaron fuertemente. “A Alina le dolió el cierre de la cartera que la fuerza del brazo le clavaba entre los senos con una laceración dulce, sostenible.” (Sinestesia Pág. 39) y ahora sí Alina Reyes se alejó caminando por la plaza.


Cuarto cuento: “Ómnibus”

Era sábado y Clara podía salir y encontrarse con su amiga pero antes debía controlar las medicinas de la Señora Roberta “Ahora podía salir con toda la tarde del sábado para ella sola, su amiga Ana esperándola para charlar, el té dulcísimo a las cinco y media, la radio y los chocolates” (Asíndeton Pág. 41). Mientras esperaba el ómnibus pasó el relojero y la saludó “apreciativo como si alabara su figura prolija, los zapatos que la hacían más esbelta, su cuellito blanco sobre la blusa crema.” (Asíndeton Pág. 41)
Clara sube al ómnibus 168 y cuando el chofer le da el boleto rosa recuerda un verso de la infancia “Marca, marca, boletero, un boleto azul o rosa; canta, canta alguna cosa, mientra cuentas el dinero”
Clara siente que es observada por los demás pasajeros pero no se daba cuenta porque era “Entonces la señora la miró a ella, por sobre el ramo se dio vuelta y la miró dulcemente.” (Sinestesia Pág. 42).
Todos los pasajeros la miraban, ¿por qué sería? Y se dio cuenta que ellos tenían ramo (leiv –motiv) de flores porque iban a Chacarita y ella no. Todos llevaban ramos, también las dos chicas sentadas adelante de ella “…iban vestidas con saquitos bien cortados, faldas tableadas, medias blanca tres cuartos,…” (Asíndeton Pág. 44). Clara trató que no la mirasen “Quiso hacerles bajar los ojos, mocosas insolentes, pero era cuatro pupilas fijas y también el guarda, el señor de los claveles, el calor en la nuca por toda esa gente de atrás, el viejo del cuello duro tan cerca, los jóvenes del asiento posterior…” (Asíndeton Pág. 44)
Luego un chico, también sin flores, ingresa al bus. Clara hubiese querido que se siente al lado de ella “…se había dejado caer en el primer asiento libre que tuvo a su alcance” (Metáfora Pág.45)
Por la misma razón que miraban a Clara, lo miran a él “…azorado se empeñaba en devolver la mirada del guarda, de las dos chicas, de la señora con los gladiolos…” (Asíndeton Pág. 45) pero igualmente el señor de los claveles rojos la seguía mirando a Clara “… la miraba inexpresivamente, con una blandura opaca…” (Sinestesia Pág. 45)
En la parada de Chacarita el ómnibus queda casi vacío, hicieron cola, con sus ramos, para bajar “…detrás se alinearon las margaritas, los gladiolos, las calas.” (Asíndeton Pág. 46); “Salieron las calas, los claveles rojos, los hombres de atrás con sus ramos, las dos chicas, el viejo de las margaritas.” (Asíndeton Pág. 47).
Entre ellos se crea un lazo de colaboración e idean un plan para bajarse en la estación Retiro y no antes. Sin embargo, ella casi se baja antes pero siente el apoyo del joven “…el muchacho posaba una mano en la suya, como aprovechando que no podían verlo desde adelante. Era una mano suave, muy tibia…” (Sinestesia Pág. 48)
El conductor se enfurece, quiere que ellos bajen entonces enfurecido se levanta de su asiento y camina hacia ellos pero es detenido por el guarda para que se vuelva a sentar, “Entonces aulló horriblemente una locomotora a toda carrera, un humo negro cubrió el sol.” (Metáfora que describe el estado del conductor cuando se dirigía hacia Clara y el joven Pág. 48)
El plan funciona y logran bajar, los dos van del brazo “Clara se dejaba guiar, notando vagamente el césped, los canteros, oliendo un aire de río que crecía de frente” (Asíndeton Pág. 53). Van del brazo hasta que el muchacho compra dos ramos de pensamientos, uno para él y otro para Clara “Pero cuando siguieron andando (él no volvió a tomarla del brazo) cada uno llevaba un ramo, cada uno iba con el suyo y estaba contento”.


Quinto cuento: “Cefalea”

Se trata de un grupo de personas que se dedican a criar y cuidar mancuspias- leiv motiv-. Están preocupados porque necesitan cuidados diferenciados dependiendo de si son mayores, atrasadas, si duermen en jaulas. El día había sido muy caluroso “…viento caliente que soplaba al amanecer, antes de que naciera este sol alquitranado…” (Sinestesia Pág. 56) y eso dificultaba el cuidado de los animales enfermos. Tanto es el trabajo, que de noche caen agotados aunque escuchan a las mancuspias moverse.
Realmente el trabajo era agotador y ellos se sentían enfermos. La mujer sufría de ansiedad entonces debía tomar Aconintum y se le pasaba el mareo “…sólo queda un mareo dulce…” (Sinestesia Pág. 56). Otro al agacharse sentía como vértigo y también le aterraba el olor a las flores y su aspecto físico- “…es alto, delgado, anhela bebidas frías, heladas…” (Asíndeton Pág. 57).
Las mancuspias eran sagaces y malas. Se alimentaban de avena malteada y dos veces por semana con leche y vino blanco, aunque los trabajadores sospechaban que el vino se lo tomaba el Chango. Pero no lo podían guardar adentro porque la casa era chica y por “el olor dulzón” (Sinestesia Pág. 59) en las horas de mas calor.
“…uno de nosotros tiene entretanto que aparear los machos con las mancuspias jóvenes, pesar los pichones mientras el Chango lee en voz alta los pesos del día anterior, verificar el adelanto de cada mancuspia…” (Asíndeton Pág. 61).
“…otro verifica los cierres de portones, el nivel del agua en el tanque australiano, la posible irrupción de una zorra…” (Asíndeton Pág. 64) “Apenas llegamos a la entrada de los corrales y ya nos enceguece el sol, como albinos vacilamos entre las llamaradas blancas…”(Metáfora Pág. 64)
Todo se complica cuando Leonor y el Chango huyen llevándose el caballo, que era el único medio de transporte que ellos tenían para conseguir alimento “…llevándose el caballo y el sulky, la manta de una de nosotros, el farol de carburo, el último número de Mundo Argentino.” (Asíndeton Pág. 62)
Debido a esto, las mancuspias mueren aullando, una por una, de hambre. “…otra vez las sentimos cerca de la casa, en los techos, rascando las ventanas, contra los dinteles.” (Asíndeton Pág. 70).


Sexto cuento: “Circe”

Se narra aquí la historia de Delia Mañara, una chica de 22 años con una mala reputación ya que habían muerto sus dos novios.
El barrio murmuraba a sus espaldas y creían que ella los había matado. La verdad se devela al final del cuento. Sus padres también eran raros y solitarios.
Mario, de 19 años, era un chico que estaba mucho con Delia y eso le trae problemas con su propia familia, especialmente con su madre que no quiera a la chica.
A pesar de todo, él la visitaba asiduamente y la sacaba a pasear para que pueda ir olvidando estas malas experiencias. Aún mantenía luto por su segundo novio y Mario quería que ella poco a poco pudiese abandonarlo “Era penoso presenciar la sonrisa velada de Delia cuando se ponía el sombrero ante el espejo…” (Sinestesia Pág. 75).
Mario anhelaba que ella sea feliz “Pero Delia se acercaría cuando volviera al gris, a los claros sombreros…” (Metáfora Pág. 76)
El primer novio- Rolo- había muerto del corazón, sin embargo, la vecina había escuchado llorar a Rolo antes de salir de la casa de Delia “…el llanto de Rolo había sido como un alarido sofocado, un grito entre las manos que quieren ahogarlo y lo van cortando en pedazos.” (Metáfora Pág. 77); y Héctor –segundo novio- se había suicidado y decían que era también por culpa de Delia ya que en los últimos tiempos no lo veían feliz “…claro que lo había visto raro las últimas semanas; no raro, mejor distraído…” (Antítesis Pág. 77)
Mario confiaba en Delia y ahora eran tres -los padres y él- para protegerla “…los tres cubrieron a Delia con una sombra fina y constante, casi transparente…” (Metáfora Pág. 78)
Delia cada vez más confiaba en Mario y empieza a prepararle licores y bombones que él sabía degustar para reconocer los distintos sabores. Le explicaba como los hacía y a Mario le generaba una rara sensación, diría una sensación de asco “…mirándola explicar le parecía un cirujano pausando un delicado tiempo quirúrgico…” (Metáfora Pág. 79); “Mario sintió un raro malestar, una dulzura de abominable repugnancia…” (Sinestesia Pág. 79)
Delia seguía intentando nuevos licores y en diciembre consiguió hacer el de naranja “En diciembre con un calor húmedo y dulce, Delia logró el licor de naranja concentrado…Mario sorbía apreciativo el dedalito violáceo lleno de luz naranja, de olor quemante” (Sinestesia Pág. 81)
Mario le pide que le anote la lista de ingredientes para comprarla y en ese momento Delia le pasa las manos por el cuello y le da un beso. Alguien en ese momento encendió la luz y Delia se enojó “…su gesto ante la luz tenía algo de la fuga enceguecida del ciempiés, una loca carrera por las paredes” (Metáfora Pág. 83)
El tiempo pasa y él le ofrece matrimonio siendo ahora el tercer novio pero vivo. Seguía probando los bombones que ella guardaba en cajas antiguas “…protegidos en moldecitos, con un fino césped de papel verde claro por encima.” (Metáfora Pág. 87)
Una noche Mario descubre que en el relleno de los bombones que iba a probar Delia había puesto cucarachas “Algo de luna se acostaba ya en el piso cerca de Delia, en el plato de alpaca que Delia guardaba en la mano…” (Metáfora Pág. 90); La luna cayó de plano en la masa blanquecina de la cucaracha… (Sinestesia Pág. 91).
Mario desilusionado le tira los bombones por la cara y Delia comienza a llorar.
Así Mario se aleja de la vida de Delia dejándola con los pobres Mañara.


Séptimo cuento: “Las puertas del cielo”

El narrador, el doctor Marcelo Hardoy, abogado, cuenta la muerte de su amiga Celina. Celina estaba en pareja con Mauro, también su amigo. Juntos los tres, aunque eran de diferente clase social, iban a las milongas a divertirse.
Celina muere de tuberculosis y es velada en su casa. Cuando Marcelo llega el velorio ya estaba armado, “Una bombilla rezongó fuerte cuando pasé al lado de la cocina…” (Metáfora Pág. 94); y en el pasillo había gente fumando “De la pieza al comedor había sordos centinelas fumando en el pasillo sin luz. (Metáfora Pág. 95); “Peña, el loco Bazán, los dos hermanos menores de Mauro…” (Asíndeton Pág. 95)
Mientras el velorio transcurría, Marcelo recordaba las salidas con ella y Mauro a las milongas “…la orquesta de Canaro ahí arriba y un olor a polvo barato.”(Metáfora Pág. 96) pero los llantos lo regresaban al velorio “…y me puse a beber coñac barato que me abrasaba la boca sin placer.” (Metáfora Pág. 98)
A Celina le encantaba ir a las milongas, ella había trabajado en una cuando conoció a Mauro. Marcelo era el que convencía a Mauro para que fuesen los tres a bailar “…fuimos los tres a tantos sitio de altoparlantes cegadores…” (Sinestesia Pág. 99); “…Celina se le escapaba un poco por la vía de los caprichos, su ansiedad de bailes populares, sus largos entresueños al lado de la radio, con un remiendo…” (Asíndeton Pág. 98). Mauro muy por el contrario era de la casa y el mate.
Marcelo, después de unos días y en el intento de distraer a Mauro lo invita a salir, necesitaba olvidar “Quiero olvidar- decía también- Cualquier cosa, emborracharme, ir a la milonga, tirarme cualquier hembra.” (Asíndeton Pág. 100)
Juntos pasean por Palermo y terminan en una milonga. Una milonga donde todos eran de clase baja “…y corriendo por la nuca donde la grasa le hacia una canaleta mas blanca.” (Metáfora Pág. 107), una milonga donde bebieron “…y Mauro se bebió la suya de un solo viaje.” (Metáfora Pág. 101)
Todo les recordaba a Celina, creyeron verla allí, disfrutando del baile que tanto le gustaba. Ella se encontraba en las puertas del cielo pero lamentablemente, Mauro estaba de este lado.


Octavo cuento: “Bestiario”

Este cuento trata sobre una chica llamada Isabel que es enviada por su madre a pasar un verano en la casa de sus primos. Antes de acostarse, después de comer el arroz con leche, suena el teléfono. Inés fue a atender y cuando regresa, tanto ella como su madre, miran y miran a Isabel. Ella preocupada trataba de pensar de que travesura se habrían enterado “…que pensó en la jaula rota y las cuentas de dividir y un poco en la rabia de misia Lucera por tocarle el timbre a la vuelta de la escuela” (Polisíndeton Pág. 111) pero lamentablemente la noticia era otra, tendría que ir a la casa de sus primos.
Isabel recordó, de repente todo lo vivido tres años atrás cuando estuvo allí.
A la madre y a Inés no les gustaba la idea “…no bien decididas pero ya decididas del todo a mandarla.” (Antítesis Pág. 112); pero les convenía que fuera “…Bronquios delicados, Mar del Plata carísima, difícil manejarse con una chica consentida, boba, conducta regular…” (Asíndeton Pág. 111)
Isabel quería que todo pasase rápido “Se durmió queriendo que la semana pasara esa misma noche, y las despedidas, el viaje en tren, la legua en break, el portón, los eucaliptos del camino de entrada.” (Asíndeton Pág. 112)
Y llegó el momento y partió de Constitución después de miles de besos de Inés y su madre. Estaba viajando sola y tenía un montón de sentimientos “…Isabel repuesta ya del llanto forzado, contenta, muerta de miedo, activa en el ejercicio pleno de su asiento, su ventanilla, viajera casi única…leyó prohibido fumar, prohibido escupir, capacidad 42 pasajeros sentados…” (Asíndeton Pág. 113)
Y la fue a buscar don Nicanor y le dieron un cuarto arriba, entero para ella, lindísimo. Un cuarto para grandes y el baño quedaba cerca para lo cual no era necesario saber donde estaba el tigre –leiv motiv-
Jugaban de la mañana a la noche en el bosque de sauces y si no se podía allí les quedaba el jardín.
Isabel y Nino pasaron una semana buenísima jugando con bichos, coleccionando hojas y tratando de ver microbios en el microscopio “Son larvas de mosquito, con ese microscopio no van a ver microbios, les decía Luis desde su sonrisa un poco quemada y lejana. (Sinestesia Pág. 116)
“… Luis les dio pastillas de Andreu, algodón rosado, un tubo de ensayo. “(Asíndeton Pág. 117)
Se la pasaban tomando muestras y anotando “…Hoja número 74 verde, forma de corazón, con pintitas marrones.” (Asíndeton Pág. 117)
Y seguían tomando muestras y Luis les permitió solo hormigas negras porque el formicario era muy grande “…tenemos un formicario y jugamos y llevamos un herbario muy grande.” (Polisíndeton Pág. 124)
Con el paso de los días, Isabel iba descubriendo la personalidad de cada uno.
La estaba pasando muy bien “Isabel con algunas obligaciones mas del lado del movimiento y algunas menos del lado de la ropa, las comidas, la hora de dormir.” (Asíndeton Pág., 124) pero había que cuidarse del tigre que andaba suelto, que se movía libremente por la casa. Antes de poder salir de las habitaciones en donde estaban, debían averiguar donde se hallaba el animal.
“…Era una noche como le gustaba a ella, con bichos, humedad, pan recalentado…” (Asíndeton Pág. 125);” Había nubes de bichos girando bajo la lámpara” (Metáfora Pág. 127) cuando, de repente, se posa en la mesa un mamboretá verde. Pero a Rema no le gustaba ese bicho. Isabel quería pedirle a gritos no tirarlo y que “…Rema le tuviera lástima, le pasara finos dedos frescos por el pelo…” (Sinestesia Pág. 127) y se los dejase tener.
Al día siguiente Nino le propone ir a buscar caracoles al arroyo aprovechando que el tigre estaba en la sala de piano. “Isabel casi no había dormido, recordaba salones con flores, campanillas, corredores de clínica, hermanas de caridad, imágenes de primera comunión, Inés, la bicicleta rota, el Tren Mixto, el disfraz de gitana de los ocho años.” (Asíndeton Pág. 128) pero igual Isabel acepta ir. Aunque no lo ayudó mucho con la recolección por el cansancio.
Durante la comida “Nino hablaba de los caracoles, los huevos de caracoles en las cañas, la colección por tamaños o colores.” (Asíndeton Pág129). Rema no apartaba los ojos de los caracoles, el Nene decidió ir a leer el diario a la biblioteca, Rema seguía obsesionada por los caracoles cuando, de repente, se escucha un alarido del Nene. Luis corre a la biblioteca y golpea la puerta cerrada. Se escucha “…el nuevo grito ahogado del Nene…” (Sinestesia Pág. 130). El tigre estaba en la biblioteca. Isabel estaba desesperada “…rota por su llanto feroz contra la pollera de Rema…” (Sinestesia Pág. 130) y Rema tranquila con una innominable aquiescencia.

Macarena Lapenta

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