Luciano Cuapiolo 2ºCBU C IMAM Los Jefes/Los Cachorros

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Luciano Cuapiolo 2ºCBU C IMAM Los Jefes/Los Cachorros

Mensaje  Luciano Cupaiolo el Vie Ago 31, 2012 8:59 pm

Los Jefes/Los Cachorros

Los Jefes
Está narrado en primera persona por uno de los protagonistas, un estudiante de secundario del colegio San Miguel de Piurna.
En él se cuenta sobre una rebelión estudiantil contra la decisión del director llamado Ferrufino (un hombre pequeño, amoratado, con pasos breves y chuecos), de no poner horarios a los exámenes finales.
El director sale y les hace frente y les dice que es una vergüenza lo que están haciendo y señala que sabe que el alboroto es promovido por un solo alumno.
Asíndeton y pregunta retórica: “pasaron algunos segundos de silencio, de sospechosa gravedad, antes de que fuéramos levantando la vista, uno por uno, hacia aquel hombrecito vestido de gris. Estaba con las manos enlazadas sobre el vientre, los pies juntos, quieto”.
“Un actor: el tono de su vos, pausado, suave, las palabras casi cordiales, su postura de estatua, eran cuidadosamente afectadas”. ¿Habría estado ensayándose solo, en su despacho?
“He tenido mucha paciencia, demasiada, óiganlo bien, con el promotor de estos desordenes, pero ha llegado al límite…” (Pág. 68).
Pero no se sabe si se refiere al protagonista o a Lu. Pregunta retorica: ¿yo o Lu? ¿Me miraba Lu? ¿Tenía envidia? ¿Me miraban los Coyotes? (pág. 69). Raygada que es otro de los alumnos sale al frente de esta situación y amablemente le pide por los horarios, pero el director no accede a ese pedido.
A partir de allí se produce la protesta y la rivalidad que había entre el protagonista y Lu (delgado, de boca y frente muy estrechas, ojos rasgados, piel hundida en las mejillas y mandíbula pronunciada y firme), un compañero que le había sacado el liderazgo de la banda de los “Coyotes”. Pero se dan cuenta que se van a tener que unir para enfrentar al enemigo, o sea, “al director”.
La huelga comienza a la cual se había sumado casi todo el colegio. Metáfora: en ese momento era imposible ver: oleadas de uniformes afluían de todos lados y cubrían la calle de gritos y cabezas descubiertas (pág. 87).
Pero algunos alumnos de primaria y de los primeros años de la secundaria no estaban de acuerdo con la huelga. Anáfora:-¡no voy!-gritó. Tenía el rostro levantado hacia León, lo miraba con furia-.¡No voy!. No quiero huelga.
¡Nos pueden expulsar!-el brigadier se dirigía a los pequeños, se le notaba atemorizado y colérico-¡Nos pueden expulsar!. Vamos al colegio muchachos (pág. 83).
Finalmente la toma del colegio termina ante la negativa de continuarla por parte de estos alumnos. Ante esta situación Lu culpa al resto de “los jefes” por no ayudarlo y dejarlo solo e intenta pelearse con el protagonista, pero los demás lo calman y por suerte los dos terminaron dándose la mano. El protagonista recuerda entonces, que era la primera vez que se saludaba de ese modo.


El Desafío
Está narrado en primera persona y se llama Julián Huertas. Cuenta sobre una batida a duelo por un cuestión de honor entre Justo (visto de perfil, contra la oscuridad de afuera, parecía un niño, una mujer: de ese lado, sus facciones eran delicadas, dulces, tenía una mancha morada en la otra mitad de su rostro, desde la comisura de los labios hasta la frente) y el Cojo (tenía el rostro acorazado por los granos, los agujeros diminutos de sus ojos, hundidos y breves como dos puntos en esa masa de carne, alto y rengueaba del pie izquierdo).
Justo era amigo de Julián y se había enterado en el “Río Bar” que lo habían retado a duelo de navajas en el cauce seco del Río Piurna, en medio de un inmenso tronco llamado “La Balsa”. Dicho duelo va hacer presenciado por Julián, un grupo de amigos, conocidos del Cojo y un viejo, de nombre Leonidas, que dice ser conocido de Justo.
La pelea comienza, metáfora y asíndeton: “…de lejos, semiocultos por la oscuridad tibia de la noche, no parecían dos hombres que se aprestaran a pelear sino estatuas borrosas, vaciadas en un material negro, o las sombras de dos jóvenes y macizos algarrobos de la orillas, proyectadas en el aire, no en la arena (pág. 102) teniendo ventaja el Cojo quien parecía ser el más hábil y fuerte contrincante y ambos eran alentados por sus amigos.
Asíndeton y polisíndeton: “no te acerques tanto, dijo Leónidas, junto a mí, en vos tan baja que yo solo podía oírlo, en el momento que el bulto, la sombra deforme y ancha que se había empequeñecido replegándose sobre sí misma como una ortiga, recobraba brutalmente su estatura normal y, al crecer y arrojarse, nos quitaba de la vista a Justo” (pág. 103).
Forcejean, se revuelcan, caen en la arena, logran levantarse asíndeton: uno, dos, tal vez tres segundos estuvimos sin aliento, viendo la figura desmesurada de los combatientes abrazados y escuchamos un ruido breve el primero que oíamos durante el combate, parecido a un eructo (pág. 104). Justo se tambalea, está mal herido y el Cojo le dice a Julián que le diga a Justo que se rinda. También le decía a Leonidas que le pidiera que se rinda.
Pero finalmente Justo murió, el Cojo y sus acompañantes se habían ido y Julián junto al viejo Leonidas lo llevaron cargado al hombro como un ataúd y caminaron hacia la ciudad.
Justo resulto ser el hijo del viejo Leonidas.


El Hermano Menor
Los protagonistas son dos hermanos: David, el mayor, que siempre había vivido en el campo, en la hacienda familiar con su hermana Leonor, mientras que Juan, el menor, vivía en la ciudad. Son de carácter opuesto uno es mas compulsivo y agresivo y el otro un poco más equilibrado y sensible.
En el relato aparecen persiguiendo por las cierras a un indio que se había escapado de la hacienda acusado de haber abusado sexualmente de su hermana Leonor.
Lo que sucedió fue que David había encargado al indio que cuidara y siguiera a su hermana por todos lados como si fuera un guardaespaldas, ella se hartó de eso y les dijo a sus hermanos que el indio la había violado. Éstos enfurecidos salen a buscarlos a través de las sierras y las montañas “…soplaba el mismo viento frio y punzante que los había escoltado durante el trayecto…” “…las nubes enroscadas en las cumbres más próximas habían adquirido el color gris oscuro de las rocas…”. Metáfora y personificación. (Pág. 109). “Una delicada e invisible garua les salió al encuentro a poco de partir, pero ceso pronto” (pág. 110). Continuaron avanzando hasta entrada la noche. “…una sábana negra los envolvió y, en la oscuridad, el desamparo de esa solitaria región sin árboles ni hombres era visible solo en el silencio…”. Metáfora. (pág. 110). Comenzaron el descenso y David iba adelante con una pequeña linterna y la columna de luz oscilaba en sus pies y los de Juan, “…el círculo dorado se detenía un instante en el sitio que debía pisar el hermano menor…”. Metáfora. (pág. 111). Más adelante logran divisar una fogata, cuyas frágiles lenguas de fuego había iluminado un perfil oscuro y huidizo que buscaba calor. Personificación. (pág. 113). Juan cerró los ojos, imagino al indio en cuclillas, sus manos alargadas hacia el fuego, sus pupilas irritadas por el chisporroteo de la hoguera: de pronto algo le caía encima y él atinaba a pensar en un animal, cuando sentía dos manos violentas cerrándose en su cuello y comprendía. Asíndeton. (pág. 114). Después de tanto andar lo encuentran en una cascada, grande y majestuosa que se precipitaba desde lo alto hacia la laguna que alimentaba un riachuelo. David le da tantos golpes que termina matándolo y Juan desesperado trata de evitarlo pero ya era tarde.
Cuando vuelven a la hacienda, su hermana les cuenta la verdad y éstos se quedan sorprendidos y confundidos por lo ocurrido. Sobre todo Juan que se siente culpable por la muerte del indio, en cambio David no demuestra ningún sentimiento. A todo esto su hermana nunca supo lo que había ocurrido con el indio.
Entonces el hermano menor, monta el caballo mañoso de su hermana para irse de la hacienda pero regresa para liberar a los indios que estaban en un lugar llamado “La Mugre”, donde eran encerrados los que no cumplían con sus obligaciones. Luego Juan regresa a la casa satisfecho por su acción y su hermano lo lleva tomado del hombro para la casa y lo invita a tomar un trago.


Día Domingo
Este capítulo narra la historia de un desafío entre dos jóvenes, Miguel y Rubén por el amor de Flora, a quien Miguel temía declararle su amor porque era muy tímido, pero lo intentaría. “que le digo-pensaba-que le digo”. Anáfora. (pág. 126). Ella acababa de retirar su mano y él se sentía desamparado y ridículo. Todas las frases radiantes, preparadas febrilmente la víspera, se habían disuelto como globos de espuma. Asíndeton. (pág. 126). Aparte sospechaba que a ella le gustaba Rubén y que planeaba ir a la casa de su amiga Marta, en donde supuestamente se encontraría con Rubén. Flora rechaza la invitación de Miguel para ir al cine. “una correntada cálida, violenta, lo invadió y se sintió herido, atontado, ante esa respuesta que esperaba y que ahora le parecía una crueldad”. Asíndeton. (pág. 128).
Con esta respuesta decide proponerle un desafío de resistencia a Rubén con el fin de retrasarlo y que no llegue a esa cita y lo encuentra en el bar vecino al cine Montecarlo, “los vio en la mesa de costumbre, dueños del ángulo que formaban las paredes del fondo y de la izquierda, Francisco, el Melanés, Tobías, el Escolar lo descubrían y, después de un instante de sorpresa, se volvían hacia Rubén, los rostros maliciosos, excitados”. Asíndeton. (pág. 130). Porque todos ello formaban el grupo llamado “los pajarracos”.
Allí lo reta al primer desafío que fue quien aguantaba tomar más cristales y en esa prueba quedan empatados puesto que los dos estaban borrachos. Pero Rubén después lo reta a Miguel a nadar en la playa y los amigos no querían porque era peligroso, era invierno, de noche y aparte los dos estaban borrachos. Miguel dudo un poco porque sabía que Rubén era buen nadador pero acepta cuando éste le dice que si gana no le declarara su amor a Flora, dejándole el camino libre. Entonces los dos se dirigen a la playa. “corrían contra el viento y la delgada bruma que subían desde la playa, sumidos en un emocionante torbellino; por sus oídos, su boca y sus narices penetraba el aire a sus pulmones y una sensación de alivio y desintoxicación se expandía por su cuerpo…”. Asíndeton y sinestesia. (pág. 141) y se meten al mar, mientras sus amigos esperaban en la orilla. En un momento dado Rubén sufre un calambre en el estómago y le pide a gritos a Miguel que lo salve “flotaba hacia Rubén y ya iba a acercársele cuando recordó, los náufragos solo atinan a prenderse como tenazas de sus salvadores y los hunden con ellos, y se alejo, pero los gritos lo aterraban y presintió que si Rubén se ahogaba él tampoco llegaría a la playa, y regresó”. Asíndeton y polisíndeton. (pág. 148).
Con gran esfuerzo y valentía logra llevarlo hasta la orilla salvándolo “al poco rato vieron las aristas de los acantilados, el edificio de los baños y, finalmente, ya cerca de la orilla, a los pajarracos, de pie en la galería de las mujeres, mirándolos. Asíndeton. (pág. 149). Rubén le pide a Miguel que no cuente lo sucedido, pero éste en reconocimiento por lo que hizo su amigo le dice a los demás que había ganado Miguel. Él no responde nada pero pensaba en su interior que ahora que había vencido en esa prueba heroica todos en Miraflores lo sabrían y que Flora lo estaría esperando feliz.

Un Visitante
En este relato cuenta la historia de un negro al que lo llamaban Jamaiquino, quien se le aparece a doña Merceditas en el “tambo” (especie de tienda rural) que se encontraba cerca de un bosque pero éste era solo un anuncio de la selva, un simulacro, porque al final de la montaña se extendía la verdadera selva “ y doña Merceditas que era la dueña del tambo lo sabe; una vez, hace años, trepó al vértice de esa montaña y contempló desde allí, con ojos asombrados, a través de los manchones de nubes que flotaban a sus pies, la plataforma verde(metáfora), desplegada a lo ancho y a lo largo, sin un claro”. Asíndeton. (pág. 153).
La mujer al verlo palideció y quiso saber a que había venido. El negro le dijo que estaba buscando a Numa, pero ésta le dijo que no estaba y que no vendría “-¿De veras?-dice el hombre aburridamente-. A propósito, ¿a qué hora vendrá Numa?”. Pregunta retorica. (pág. 155).
Después de tomar y comer algo decide atar a doña Merceditas con la certeza de que Numa iba a venir a rescatarla, porque la policía le había prometido al negro que si entregaba a Numa, que era otro ladrón igual que él lo dejaban en libertad, por eso fue hasta lo doña Merceditas.
Después de esperar un rato escuchan relinchos de caballos. Es la policía que al mando del teniente Lituma venia para el tambo porque pensaron que el negro ya había atrapado a Numa. “-¿se ha vuelto loco, teniente? ¿Se ha vuelto loco?-”.Anáfora. (pág. 156), repite el Jamaiquino y les dijo que se fueran y que esperaran la señal.
En la oscuridad del tambo oyó ruidos y pensó que era Numa “dos metros adelante, en el cono de luz, la mujer esta rígida, la cara avanzada, como olfateando el aire: también ha oído”. Asíndeton. (pág. 159), y estaba preparado para atraparlo y fue así. Le cayó encima, lo redujo, lo esposo e hizo la señal del silbato para que llegara la policía.
Cumplido con el propósito de capturar a Numa el teniente Lituma y sus guardias se van, dejando solo al Jamaiquino “¿no va a dejarme aquí, verdad, mi teniente? ¡Usted no va a dejarme aquí!. Anáfora. (pág. 161), el cual se desespera por la situación y se siente traicionado y aterrorizado porque escuchaba pasos de entre los matorrales que sin duda serian los amigos de Numa que estaban dispuestos a vengarse de él por buchón.

El Abuelo
El protagonista es un anciano llamado Don Eulogio, un ser solitario, temeroso, raro, al que su familia (su hijo, nuera y nieto) no lo tiene demasiado en cuenta.
El relato comienza cuando está en el jardín de su casa, de noche, aguardando impacientemente a su nieto para asustarlo. “Cada vez que crujía una ramita o croaba una rana, o vibraban los vidrios de la cocina que estaba el fondo de la huerta el viejecito saltaba con agilidad de su asiento improvisado,
que era una piedra chata, y espiaba ansiosamente entre el follaje”. Asíndeton. (pág. 163). Porque había encontrado una calavera, un día que había salido en taxi por las afueras de la ciudad “¡deténgase!, dijo, pero el chofer no le oyó. ¡Deténgase!. Anáfora. (pág. 166) “cuando el auto se detuvo y, en retroceso, llego al montículo de piedra, Don Eulogio comprobó que se trataba, efectivamente, de una calavera. Teniéndola entre las manos, olvido la brisa y el paisaje, y estudio minuciosamente, con creciente ansiedad, esa dura, terca y hostil forma impenetrable, despojada de carne y de piel, sin nariz, sin ojos, sin lengua”. Asíndeton y polisíndeton. (pág. 166), y pensó que con esta calavera iba a poder asustar a su nieto.
Después de limpiarla con aceite y comprar unas velas para colocarla adentro de ella, se prepara para esperar a su nieto. Entonces lo oyó reír: una risa cristalina de niño, espontanea, integral que cruzaba el jardín como un animalito. Personificación. (pág. 169). No espero más y cuando por fin ve asomar al niño don Eulogio prende la vela y al instante se enciende toda la calavera creando un clima fantasmagórico. El niño, al verla da un grito de terror y se queda rígido con los ojos y la boca abiertos, mientras que su abuelo huye a la calle satisfecho por lo que había hecho.


Comentarios
En los seis relatos los temas principales son la violencia, la agresividad, la venganza, el desafío y la competencia, en los cuales los protagonistas mayormente son niños y adolescentes que quieren demostrar su valentía y el querer hacerse hombres a través de estas cosas.
El cuento que mas me interesó fue: Día Domingo, porque quería saber si tenían la valentía suficiente para llevar a cabo los retos y conquistar a Flora.
Igualmente pienso que estas no son las formas de actuar ante situaciones que se nos pueden presentar a diario.




Los Cachorros
El relato comienza con la llegada de un chico llamado Cuéllar al colegio Champagnat de Miraflores y es presentado a sus compañeros. Era buen alumno y se hizo amigo de alguno de ellos, Choto, Chingolo, Mañuco y Lalo, con quienes después de clases se quedaban jugando al fútbol en la cancha del colegio que era lo que más les gustaba y en una jaula estaba Judas, un perro danés que se volvía loco cuando los chicos jugaban a la pelota.
Un día, después de jugar al fútbol Cuéllar y Lalo estaban duchándose el en vestuario del colegio cuando Judas se apareció en la puerta de los camarines, mientras que Choto, Chingolo y Mañuco saltaron por las ventanas. Lalo pudo cerrar rápido la puerta para que el perro no lo muerda pero se escucharon los gritos de Cuéllar, aullidos, saltos y los ladridos de Judas. Con tanto alboroto llegan corriendo desde el colegio al vestuario los hermanos Agustín y Lucio y se encuentran con la terrible tragedia Cuéllar estaba todo ensangrentado pues Judas lo había mordido. “que mas, que paso después mientras yo me vestía, decía Lalo, y Chingolo el hermano Agustín y el hermano Lucio metieron a Cuéllar en la camioneta de la Dirección, los vimos desde la escalera y Choto arrancaron a ochenta por hora, tocando bocina y bocina como los bomberos, como una ambulancia”. Asíndeton y polisíndeton. (pág. 188). Mientras que el hermano Leoncio perseguía a Judas que iba y venía por todo el patio y no lo podía agarrar.
Después de lo ocurrido se hacían misas, rosarios y oraciones para pedir por la recuperación de Cuéllar.
Los chicos deciden ir a verlo a la clínica para ver como se encontraba y que le había pasado y allí se enteran que el perro le había mordido los genitales por lo cual esto hace que su vida cambie totalmente. También la forma en que lo trataban sus padres, profesores y compañeros era notable. Pasado lo del accidente, en el colegio comenzaron a llamarlo “Pichulita” y esto atormentaba a Cuéllar quien lloraba y sentía una gran vergüenza. “se quejaba y también se enfurecía, que has dicho, Pichulita he dicho, blanco de cólera, maricón, temblándole las manos y las vos, haber repite si te atreves, Pichulita, ya me atreví y que pasaba y él entonces cerraba los ojos y, tal como le había aconsejado su papá, no te dejes muchacho, se lanzaba, rómpeles la jeta, y los desafiaba”…asíndeton y polisíndeton. (pág. 194).
Los chicos van creciendo y aparece entre ellos el tema del amor, que va a pasar con el grupo y las chicas, que en algunos casos van a marcar la vida de algunos de los protagonistas.
Lalo es el primero en ponerse de novio con Chabuca Molina y así de a poco fueron poniéndose de novio menos Cuéllar. Sus amigos trataban de buscarle alguna chica pero él se sentía avergonzado, triste y empezó a alejarse de sus amigos “desde entonces, Cuéllar se iba solo a la matiné los domingos y días feriados-lo veíamos en la oscuridad de la platea, sentadito en las filas de atrás encendiendo pucho tras pucho, espiando a la disimulada a las parejas que tiraban plan-, y se reunía con ellos nada más que en las noches, en el billar, en el Bransa”…asíndeton y polisíndeton. (pág. 207).
Llega el verano y Cuéllar y sus amigos se van a la playa en un Ford convertible que le habían regalado sus padres, pero se volvía como loco cuando manejaba, no respetaba los semáforos y asustaba a la gente en la calle. Se estaba volviendo distante con las chicas y cada vez más loco.
Sus amigos le hacen ver su mala conducta y como había cambiando su forma de ser.
Pero cuando conoce a Teresa Arrarte lo hace volver un poco a como era antes y sus amigos se alegraron por él “y, entre tanto, comenzó de nuevo a ir a fiestas, y como para borrar la mala fama que se había ganado con sus locuras de rocanrolero y comprarse a las familias, se portaba en lo cumpleaños y salchiparties como un muchacho modelo: llegaba puntual y sin trago”…asíndeton y polisíndeton. (pág. 217).
En tiempo transcurría el invierno terminaba, comenzaba otro verano y Cuéllar seguía sin animarse a declararle su amor a Teresita porque tenía miedo de que lo rechazara cuando se enterara de su problema. Hasta que un día aparece en sus vidas y en la vida de Teresa un muchacho de San Isidro que había llegado a Miraflores, se llamaba Cachito Arnilla “se arrimó al grupo y al principio ellos le poníamos mala cara y las chicas que haces tú aquí, quien te invito, pero Teresita déjenlo, blusita blanca, no lo fundan, Cachito siéntate a mi lado, gorrita de marinero, blue jeans, yo lo invite”. Asíndeton y polisíndeton. (pág. 224). Tiempo más tarde Teresa se enamora de él.
Enterado de esto Cuéllar vuelve a sus andas a poner riesgo su vida con el auto o metiéndose al mar embravecido como queriendo desafiarlo y demostrarles a los demás lo valiente que era.
Pero se da cuenta que su situación no cambiara, que no tiene salida y entra en una gran depresión. Sus amigos comienzan dejarlo solo porque estaba como loco.
Finalmente los amigos se casan y Cuéllar se había ido a la montaña Tingo María para sembrar café, debes en cuando los chicos se lo encontraban en la calle, lo saludaban y cada uno seguía su rumbo. Hasta que un día se enteraron que murió en un accidente en las curvas de Pasa Mayo y ellos sintieron mucha pena por él pero también pensaron que este final él mismo se lo había estado buscando.
Sus amigos continuaron con sus vidas, casados, con hijos, autos, y todo aquello que Cuéllar no pudo tener.


Comentarios
El tema que predomina en este relato es la amistad que se demuestra siempre que hay algún problema en el grupo. Así todo cada protagonista tiene su carácter por eso el que más diferencia tiene con sus amigo es Cuéllar por el problema que había tenido y el cual nunca termino de superar a pesar de que ellos trataron de ayudarlo.
A su vez, el cuento termino con un final triste por la trágica muerte de Cuéllar por eso nunca hay que burlarse de las personas que tiene algunos defectos porque a veces sin darnos cuentas herimos a esas personas como en este caso le ocurrió a Cuéllar.

Luciano Cupaiolo

Mensajes : 2
Fecha de inscripción : 30/04/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.